El cuerpo es la mente y la mente es el cuerpo.
La postura es la mente y la mente es la postura.
El movimiento es la mente y la mente es el movimiento.

Un programa físico regular debería de hacer parte de cualquier trabajo integrativo. Sin una musculatura tonificada e integrada, no se puede sostener una postura correcta y un procesamiento sano de las emociones. Nuestra sociedad en general se ejercita poco.  Cada parte del cuerpo (y el todo) suelen estar muy desfasados. A esto se puede llamar inconsciencia (corporal).

 

La educación emocional relacionada con lo físico raramente se da fuera del entorno terapéutico. Incluso en mundos como el del yoga o el de la danza. La práctica a menudo sirve como alimento para un ego que se infla y apenas mimetiza lo divino. El cuerpo es la pieza fundamental, pero el ejercicio físico es solo parte de un proceso sanador. No nos hacemos concientes sin un aprendizaje mental, emocional y relacional a la vez.

La base corporal de una salud completa e integrada es el arraigo.

Un buen arraigo significa que el cuerpo puede sostenerse erecto y descansado bajo la presión de la gravedad.

Significa que las emociones entran en el cuerpo, son reconocidas y procesadas de forma natural. Significa que tengo energía para fluir bajo las presiones de la vida sin que el dolor natural se vuelva un sufrimiento insoportable.

El sobreesfuerzo para simplemente estar en el mundo y el conflicto con el flujo natural de las emociones es resultado de un organismo que creció muy limitado. Casi todos fuimos niños podados por las imposiciones de un entorno tóxico. El resultado es un adulto neurótico que no puede relajar. Pierde su potencia natural para sentir placer, descansar y vigorizarse.

 

El objetivo de una terapia corporal integrativa es recuperar la capacidad del cuerpo de respirar con totalidad.

Y para llegar a ello, hay tantos métodos como personas. Yo practico un trabajo que puede incluir meditación, mindfulness, shiatsu, yoga, tantra, acompañamiento centrado en la persona, bioenergética, estiramientos, condicionamiento físico y trabajo muscular funcional. Pero solo la propia persona tiene el poder de elegir que conjunto de prácticas le sirve o no.

 

Respirar fácil y profundamente es uno de los placeres básicos de estar vivo. Este placer es claramente experimentado al final de la expiración, cuando su ola descendiente llena la pelvis con una sensación deliciosa. En los adultos, esta sensación tiene una cualidad sexual, aunque no sea una sensación genital.

Alexander Lowen

Si crecemos con los duros golpes de la vida, también podemos crecer con el toque suave en el alma.

Cora Coralina

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Cuerpo: Terapia Corporal Integrativa

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